21-02-2005
Si quisiéramos definir que entendemos por ciudad, en este siglo XXI, diríamos que no nos estamos refiriendo solo al aspecto territorial y urbano, sino que vamos más Allá. Nos referimos de manera particular al espacio donde se generan múltiples interacciones vivenciales producto del habitar en un determinado lugar, ya sea este urbano o rural.La ciudad entonces viene a ser el espacio, el recurso, la acción; en otras palabras el escenario de nuestra existencia. Por lo tanto al visualizar la ciudad como escenario de la existencia cotidiana y colectiva, podemos visualizarla también como lo concreto de la existencia del hombre, en donde podemos plasmas nuestro imaginario, nuestros sueños, nuestras perspectivas sociales, nuestras oportunidades de desarrollo, nuestra vida.
Vista la ciudad desde cualquiera de estas perspectivas, nos lleva entonces a reconocerla como el espacio de la actividad humana donde el ciudadano construye en él la dinámica de su propia existencia y que nos brinda el escenario ideal para la construcción de concepciones de vida ciudadana y de formas de participación democrática.
La ciudad real, es la ciudad concreta; la ciudad que contiene las mas grandes contradicciones asi como las mayores oportunidades para lograr nuestros sueños.
La ciudad, nuestra ciudad, espacio de acción y actividad cotidiana expresada a través de los diversos roles, oficios, trabajos, empleos, funciones y competencias, nos acerca a una nueva concepción del mundo y su entorno, donde cada uno de sus habitantes represen ta una posibilidad, una oportunidad, una esperanza...
La ciudad nos permite construir diversas propuestas de cambio, dado el carácter abierto y dinámico de la ciudad que se nutre de las acciones de lo urbano, lo rural, lo regional y lo nacional; de lo formal y lo informal, de conceptos nuevos y de tradiciones, de lo manual y lo intelectual, de lo científico y de lo empírico, de la justicia y lo moral.
La educación en los inicios de este tercer milenio, no puede ser utilizada solo como un instrumento de desarrollo científico y tecnológico, sino que debe entenderse como una herramienta orientada a promover una activa ciudadanía, promoviendo la cohesión social y la disminución de las desigualdades sociales.
El concepto actual de Educación por lo tanto va mucho más allá de las cuatro paredes de la escuela, esta ahora ligada a un a diversidad de escenarios sean estos económicos, culturales, sociales, que generan nuevos aprendizajes y nuevas competencias educativas, laborales e incluso recreativas. La escuela por si misma no puede dar respuesta a los retos que plantea la sociedad de la Información y el conocimiento donde la cotidianidad es entendida como el proceso que nos permite nutrirnos día a día del conocimiento que se genera en y desde la ciudad, desde el hábitat en el cual nos movemos, vivimos, y /o trabajamos.
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